Juan Carlos Díaz Lorenzo

Actualidad Volcánica de Canarias (AVCAN) dice en su nota número 294 publicada esta noche en su página facebook, que la actividad sísmica en la isla de El Hierro “continúa alta, con sismicidad en notable alza en la zona del Golfo en cuanto a número de sismos y su magnitud y con importante señal de tremor, con tendencia al alza (un 25% en las últimas 24 h). La magnitud de los sismos entre 3.4 y 1.5. Nuevos sismos 77. Sismos sentidos 1. Profundidades entre 16 y 23 km (y tres a 11, 13 y 15 km). Anteayer 61. Ayer 92. Hoy van 132. En total van 10.809 sismos localizados en El Hierro por el IGN desde las 09 h del día 19 de julio de 2011”.

Datos que confirma el Gobierno de Canarias a través de una nota informativa hecha pública esta noche, avalados por la red de vigilancia volcánica de seguimiento 24 horas del Instituto Geográfico Nacional (IGN) a la dirección del PEVOLCA.

Según los informes de los científicos de la Universidad de Cádiz, y en referencia a la deformación del terreno, continúan dos escenarios diferenciados. El sur de la isla muestra una remisión en el aumento de la deformación, marcado claramente por el del proceso eruptivo y que se evidencia en los datos registrados en la estación GPS de La Restinga.

En la imagen superior, el cono volcánico visto desde La Restinga. Abajo, desde el sur

En el norte de la isla, se aprecia en las deformaciones un aumento en la componente Norte y en menor medida en la Este, dirigida por una aceleración registrada en la estación GPS situada en el NW de El Golfo.

La situación de nueva sismicidad que se produce en el norte de la isla no descarta el escenario de una posible erupción volcánica. Razón por la cual desde la dirección del PEVOLCA se recomienda a los vecinos de El Hierro seguir atentos a los consejos y recomendaciones que se envían a través de las autoridades de Protección Civil de la misma forma que lo han hecho a lo largo de este proceso eruptivo.

En los próximos días se volverá a trasladar a los vecinos las medidas de autoprotección que deben tomar en caso de que se produzcan sismos de mayor magnitud, repitiendo el sistema de información que se puso en marcha en el verano.

Imagen: Instituto Español de Oceanografía

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El proceso eruptivo submarino que acontece en la isla de El Hierro ha vuelto a expulsar hoy piroclastos humeantes de mayor tamaño a la superficie del mar, han confirmado a la Agencia Efe fuentes del Gobierno de Canarias, que publica la edición digital de Diario de Avisos. Según dicen los vecinos, la mancha volcánica tiene ahora un color más oscuro y forma parte del proceso iniciado el 10 de octubre. La confirmación definitiva llegó cinco días después.

Los datos recogidos por el buque “Ramón Margalef” hacen pensar en un hundimiento del edificio volcánico, con los datos obtenidos con la sonda acústica. Dada la turbidez del agua, no parece probable que se puedan tomar imágenes de vídeo de la erupción submarina.

Los piroclastos humeantes han aflorado de nuevo a la superficie

Por lo que ha informado el comité director del Plan de Protección Civil por Riesgo Volcánico (PEVOLCA), reunido hoy en El Hierro, se confirma un cambio en la sismicidad en la zona norte de la isla, lo que se está estudiando para determinar “si hay posibilidad o no de una erupción en esa zona”.

Se establecen dos escenarios. Uno, en el que la sismicidad se produce entre 20 y 26 kilómetros de profundidad y puede “estar asociada a un posible mecanismo de realimentación magmática del proceso eruptivo en curso”. Y otro, entre 10 y 15 kilómetros de profundidad, “que sí podría valorarse como precursor de una nueva erupción”.

Sin embargo, apuntan los científicos, “es pronto para hacer una previsión, dado que la aceleración de la sismicidad a esa profundidad, más somera, no está produciendo un incremento de la deformación. La deformación tendría que aportar en los próximos días evidencias que permitieran asegurar que se produciría una nuevo foco de emisión en el norte”, publica la edición digital de “La Provincia”.

El comité científico está formado por representantes del IGN, CSIC, IEO e INVOLCAN. Por parte de los miembros de este último se está a la espera de los resultados del análisis de helio, un tipo de gas cuyo incremento un mes antes de la erupción del volcán de La Restinga fue significativo.

Foto: Gobierno de Canarias

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Los últimos movimientos sísmicos sentidos en la isla de El Hierro han puesto de nuevo en alerta a la población. Los científicos no habían bajado la guardia y, de hecho, mantienen su despliegue técnico, pero los acontecimientos de las últimas 24 horas, en que se ha producido un aumento de la frecuencia y la intensidad, han hecho pensar en la posibilidad de una nueva erupción, posiblemente submarina, aunque ésta vez al norte de la isla, en el entorno del valle del Golfo.

Esta mañana se produjeron dos seísmos de magnitud 3,9 al noroeste de Frontera, localizados en el mar a una profundidad de 22 kilómetros, a las 07,46 h y 13,05 h. Han sido los de mayor intensidad registrados en la isla tras el inicio, el 10 de octubre, de la erupción submarina frente a las costas de La Restinga. El 28 de octubre se produjo otro movimiento sísmico de magnitud 3,1 y ayer, sábado, otros dos que también fueron sentidos por la población.

Los científicos, informa la edición digital de Diario de Avisos, “contemplan todos los escenarios posibles, aunque todavía no se pueden definir con suficiente precisión. En este sentido se inclinan entre las opciones principales que el proceso disminuya o que evolucione hacia una erupción situada, con mayor probabilidad, en el mar, con las características de la que se está desarrollando al sur, cuyos parámetros se mantienen estables”.

La mancha volcánica se ha ido extendiendo favorecida por las mareas

En referencia a los informes de la deformación del terreno, los científicos de la Universidad de Cádiz contemplan dos  escenarios diferenciados. El sur de la isla muestra una remisión en el aumento de la deformación, marcado claramente por el del proceso eruptivo y que se evidencia en los datos registrados en la estación GPS de La Restinga. En el norte de la isla, se aprecia en las deformaciones un aumento en la componente norte y en menor medida en la zona este.

Por el momento se mantiene el nivel de semáforo amarillo en toda la isla, excepto en La Restinga, que sigue en rojo. También sigue abierto el túnel de Los Roquillos, que enlaza Valverde y Frontera, aunque no se descarta volver a cerrarlo si aumenta la intensidad de los movimientos sísmicos.

Los científicos piensan que los últimos movimientos sísmicos son de origen magmático y no téctonico. Se están produciendo a una distancia que oscila entre cuatro y doce kilómetros de la costa y una profundidad de unos veinte kilómetros. La mancha volcánica ya se ha extendido hasta el valle del Golfo y desde el buque oceanográfico “Ramón Margalef” también se han podido observar con claridad los focos de emisión del volcán submarino.

Foto: Gobierno de Canarias

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El Instituto Español de Oceanografía nos ha ofrecido las primeras imágenes de la erupción submarina en la isla de El Hierro, captadas por los equipos técnicos instalados a bordo del buque oceanográfico “Ramón Margalef”, que desde el pasado domingo se encuentra operando en aguas insulares.

Dada su relevancia e importancia, las imágenes digitales y la información correspondiente han sido publicadas en todos los medios regionales e incluso algunos nacionales e internacionales. En ellas se aprecia un cono volcánico a 300 metros de profundidad, de unos cien metros de altura y un cráter de 120 metros de ancho. Está localizado donde los científicos que siguen la crisis habían estimado.

Por las declaraciones que ha realizado Carmen López, directora del Observatorio Geofísico del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y que publica la edición digital de La Provincia, “en un principio parecen apreciarse dos zonas de emisión en una fisura, y lo que aparece más claro es un edificio volcánico de forma cónica. Es lo que ya se esperaba, el volcanismo que habíamos anunciado, es decir, una erupción submarina fisural”.

“Lo que vamos a ver, sobre todo, es la profundidad del centro de emisión y las coordenadas. Inicialmente son los dos datos de más interés, así como la altura del cono, las dimensiones y la topografía del centro de emisión. Vamos a saber con más precisión cuál es la distancia a la costa, no sólo por los depósitos que dejó en superficie, sino por datos incuestionables. Por la superficie podías pensar que la mancha la había podido mover la corriente y que no correspondía con la vertical, con el foco de emisión, pero hemos comprobado ahora que sí era así, gracias a este modelo digital”.

En dirección suroeste se aprecia la fisura en la cual se ha detectado actividad

El circulo discontinuo en blanco marca la base del nuevo edificio volcánico. La zona oscura es la posible boca del edificio volcánico. Los puntos blancos indican la profundidad en metros

Perfiles de ecosondas monohaz de diferentes frecuencias. El fondo marino (línea roja) y las plumas verticales (verde azulado) corresponden a salidas de gases

“En la imagen parece que se observa una salida de material y hay una turbidez especial encima, lo que confirma que sigue saliendo material, pero, como ya he dicho, estamos mirando los primeros datos y no se puede hacer una valoración tan rápida”.

Cuando los piroclastos aparecieron en la superficie del Mar de las Calmas, los científicos aseguraron que, para que este fenómeno se produjera, la boca no debía estar a más de 150 metros de profundidad. La información cartográfica suministrada desde el buque “Ramón Margalef” casi lo confirma.

“Era una estimación basada en lo que se sabía, que es que para que aparecieran estos materiales en superficie tenía que estar a 150 metros y parece que está a unos 200 metros. La erupción todavía está en marcha y se está valorando la sismicidad al norte. En la zona de La Restinga ya no hay sismicidad. Todo eso se tiene que valorar y ver la evolución, por lo que la labor de vigilancia no ha terminado”.

“Con la señal de tremor siempre ha habido una pequeña sismicidad interior, incluso en el norte. Ahora parece que está más concentrada en esta zona y tenemos que seguir su evolución. Por ahora es una sismicidad profunda, igual que en julio o agosto. No sabemos si este es el final del proceso, la reestructuración tectónica o tiene otro significado”.

Por lo que informa Actualidad Volcánica de Canarias (AVCAN) a través de su página facebook, nota 283, de este mediodía, “la actividad sísmica continúa moderada-alta, con algunos sismos localizados de moderada-baja magnitud. Continúa la importante señal de tremor, que sigue algo más inestable y con oscilaciones apreciables, incluso pequeñas explosiones. La magnitud de los sismos entre 2.7 y 1.5. Nuevos sismos 28. Sismos sentidos 1. Profundidades entre 18 y 24 km (y cinco a 2, 3, 11, 12 y 17 km y otros dos a 26 y 27 km). Anteayer 45. Ayer 38. Hoy van 15. En total van 10.379 sismos localizados en El Hierro por el IGN desde las 09:00 h del día 19 de Julio de 2011”.

Imágenes: Instituto Español de Oceanografía 

Juan Carlos Díaz Lorenzo

A mediados de octubre de 1971 la tierra comenzó a temblar de forma intermitente en la mitad meridional de la isla de La Palma. En la madrugada del día 20, cinco días después de que se percibieran algunos temblores esporádicos, se produjo el primer movimiento sísmico de cierta intensidad, siendo especialmente percibido en los pueblos del valle de Aridane y en Fuencaliente, haciendo vibrar los cristales de las ventanas y las puertas de las casas.

A partir de entonces los temblores se sucedieron con relativa frecuencia, acompañados en ocasiones de ruidos subterráneos, sembrando el lógico temor entre los habitantes de la zona, que comprendieron rápidamente que, debajo de sus pies, en las entrañas de la Tierra, las fuerzas telúricas estaban fraguando una nueva erupción volcánica.

Así lo constata “Diario de Avisos” en su primera página, cuando dice que “sólo existe la lógica inquietud en los hogares palmeros y se siente el temor a la persistencia y a un siempre posible recrudecimiento en tales movimientos sísmicos que traen al recuerdo otros ya pasados, que sí dejaron profunda huella en la tierra isleña”.

El volcán se convirtió en un espectáculo de primera división

Durante el 22 de octubre, la estación hidrofónica de la Universidad de Columbia (EE.UU.) ubicada en Puerto Naos, registró en sus aparatos unos mil movimientos sísmicos, a un ritmo de cuatro por minuto, produciéndose daños en algunas viviendas, desplome de paredes y riscos…

En la mañana del día 26 la tierra seguía temblando en el subsuelo del pueblo de Fuencaliente y las poblaciones aledañas, con movimientos de breve intensidad, apreciándose hacia mediodía una pausa sísmica que duró hasta las tres de la tarde. Unos seis minutos después (15.06 horas) se escucharon una serie de ruidos subterráneos seguidos de varias explosiones de cierta intensidad, que alarmaron especialmente a la población del municipio sureño, elevándose, poco después, una densa columna de humo negro que señaló el comienzo de la nueva erupción volcánica.

En una zona de terreno en suave pendiente, con una ligera vaguada y en el sitio conocido como Bocas del Teneguía, comenzó a abrirse la tierra en una fractura en dirección Norte-Sur de la que salía humo, piedras y materia incandescente con un marcado carácter explosivo. En aquellos momentos se encontraban en las proximidades algunos vecinos dedicados a las faenas de la vendimia, quedando lógicamente sobresaltados ante lo que estaban viendo y dando inmediatamente la voz de alarma.

Con la prontitud que entonces permitían los medios disponibles, la emisora sindical La Voz de la Isla de La Palma, Radio Nacional de España, Televisión Española y la Agencia Efe se ocuparon de difundir la noticia, que causó un fuerte impacto en la opinión pública, asociando el nombre de Fuencaliente de La Palma, una vez más, a la historia de los volcanes de Canarias.

La actividad volcánica edificó varios cráteres, el primero en dirección oriental

Dos horas después del comienzo de la erupción, ya había dos bocas separadas entre sí unos cuarenta metros, por las que salían materiales incandescentes en medio de grandes ruidos, aunque por su escasa fuerza volvían a caer dentro de las fisuras, proyectando trozos hacia los alrededores y formando más tarde un pequeño río de lava.

Al anochecer se habían formado cuatro bocas situadas a poca distancia, lo cual, unido a su posición en el terreno, resultaba favorable -a juicio de los técnicos que entonces ya se habían personado en Fuencaliente- para la formación del río de lava, favorecido por un desnivel pronunciado de unos 200 metros y su previsible recorrido por una zona en la que no existían población ni cultivos, aunque desde el primer momento se temió por la integridad del faro. En efecto, a medianoche se habían formado dos brazos de lava que habían iniciado el camino hacia el mar, precipitándose uno de ellos por el acantilado de la Costa, en la vertiente occidental, constituyendo un espectáculo especialmente vistoso durante la noche, mientras que el otro siguió en dirección hacia la playa del faro.

La montaña de Las Tablas fue el mirador excepcional para ver el volcán

Habían transcurrido entonces poco más de veintidós años desde el final de la erupción del volcán de San Juan, cuyo recuerdo permanecía indeleble en la memoria de quienes la habían vivido. Y en tan corto espacio de tiempo había nacido un nuevo volcán al que en un principio se pensó en llamarlo El Búcaro, San Evaristo o San Estanislao, siguiendo la costumbre palmera de utilizar hagiónimos para denominar a las manifestaciones telúricas.

Al final se decidió el nombre Teneguía, debido a su proximidad al roque de su mismo nombre -un pitón fonolítico al que se le calcula una edad geológica de unos 600.000 años- y gracias al empeño de un grupo de jóvenes fuencalenteros, entre los que se encontraba Octavio Santos Cabrera, cronista del volcán desde las páginas de Diario de Avisos, así como los periodistas Domingo Acosta Pérez, Gilberto Alemán de Armas y Luis Ortega Abraham, entre otros.

La lava, según los cálculos de los técnicos, brotaba a 1.100 grados de temperatura y discurría por la corriente a un promedio de 120 metros por hora a una temperatura de 850 grados. Al entrar en contacto con el mar, la temperatura del agua en la orilla superaba los 60 grados centígrados.

Testimonios
“El día que reventó el volcán estábamos vendimiando en Las Machuqueras, a unos cuatrocientos metros, más no era. Yo sentía un zumbido y miraba al cielo, pensaba en un avión, ¿pero tan alto va que no se ve? Ya me parecía mucho ruido. Dije para mí: no, esto está cerca…”. Así recuerda el agricultor Jesús Ramón Pestana Cabrera (1945), vecino de Fuencaliente, los primeros momentos de la erupción del volcán de Teneguía, ocurrida a primera hora de la tarde del 26 de octubre de 1971. Él fue, posiblemente, la primera persona en presenciar el nacimiento del singular acontecimiento y su memoria, tan precisa como exacta, constituye un documento oral de primera magnitud.

“Había terminado de vendimiar -prosigue su relato- y dejé seretas y todo. En aquel momento estaba solo, cuando subo hacia arriba y me dio por mirar abajo, miro al malpaís y veo una lengua de fuego reventando allí mismo, una hilera recta ardiente. ¡¡Entonces sí cogí miedo!! ¿no iba a coger miedo? ¡¡Cogí miedo y partí a correr. Cogí por la Cuesta Cansada hacia fuera, que era por donde más derecho salía y no cogí vueltas ni nada. Dije para mí: ¡¡corre, corre para fuera, corre para Los Canarios!!”.

“Primero pensé que era el volcán de San Antonio reventando otra vez, no pensé que fuera otro volcán. Subí rápido y donde primero llegué fue al borde del viejo cráter para vigilar al otro desde arriba. Cuando llegué allí había más gente, como diez o doce personas. Los primeros bufidos que dio fueron a las tres en punto. Allí, donde reventó, había un ’golpe’ de higueras grande y se las zambulló en un momento. Las bocas chicas, las de aquí arriba, salieron donde estaban las higueras”.

Jesús Ramón Pestana, primer testigo del volcán

“Como a la hora llegó la Guardia Civil y empezó a atajar gente. Por cierto, que a uno de los primeros que mandaron fue a mí para que la gente no se metiera para abajo. Cada rato que pasaba el fuego era más alto. Como a las tres horas eso levantaba cuarenta o cincuenta metros de altura y al oscurecer ya se veía desde el pueblo. Había días que levantaba del volcán de San Antonio para arriba más de 500 metros. A mí eso me impresionó mucho. Cuando era de noche cerrada y daba una explosión grande, podías leer una carta de la luz que daba. Y otra cosa que bajó rápido fue la lava, en tres o cuatro horas llegó abajo. Caminaba a más de un paso de una persona. Yo creí que la playa y el faro se lo llevaba, porque iba rumbo a ella. Total, ¿qué le faltó?”.

El relato de este fuencalentero no tiene desperdicio: “En casa no nos fuimos para ningún lado. Estábamos en plena vendimia. Nosotros, cuando eso, teníamos mucha cantidad de viña. Cogíamos más de sesenta pipas de mosto. Además, aquel era un año fuerte de uvas. Tuvimos que pedir un permiso al Ayuntamiento para poder andar con los furgones, porque había viña ahí debajo y viña por todos lados y eso estaba trancado de tanta gente que había. A los pocos días volví a vendimiar lo que quedaba al lado del volcán, sin miedo ninguno, porque ya se sabía que la lava iba para abajo. Uno miraba para allá y sabía que aquí acá no llegaba; y lo más cerca que estuve sería como a unos trescientos metros, o quizás menos. El volcán pegando bufidos y uno vendimiando (risas). Él estaba con su jaleo y yo en lo mío (risas). El día después de que reventó el volcán volví donde había estado y allí estaban las seretas y las tijeras. Estaban donde mismo las dejé. ¿Quién se metía ahí debajo? ¡Ahí nadie se metía!”.

León Bienes Hernández (1927) era entonces el alcalde de Fuencaliente. “Los temblores de tierra -recuerda- empezaron unos diez días antes, más o menos, y como a los dos días vino a Fuencaliente el gobernador civil, Antonio del Valle Menéndez, más bien con la intención de tranquilizarnos. Fue entonces cuando se les ocurrió la idea del célebre sismógrafo con una plomada, de esas que se usan en la construcción. La plomada en cuestión, o sismógrafo rústico, si se prefiere, se colgó de la lámpara del despacho de la alcaldía. El modo de funcionamiento era bien sencillo. Si cuando se producía el temblor de tierra la plomada oscilaba de modo horizontal, no había mayor preocupación, pero si oscilaba de modo vertical, era que la erupción del volcán estaba cerca y lo teníamos debajo de los pies”.

“Por fin, llegó el día en el que la plomada osciló de modo vertical. ¡Ay, mamá! De inmediato llamamos por teléfono al delegado del Gobierno, que era entonces Francisco Laína, y nos dijo que estuviéramos pendientes de cualquier humo o fuego y que buscáramos por la parte alta del municipio. Pero no aparecía nada. Yo bajé ese día a La Costa y de regreso a Las Indias, sobre las tres de la tarde, advertí una densa humareda por debajo del volcán de San Antonio. Y me dije: ¡ya reventó el volcán! No sabe la alegría que me llevé, porque, la verdad, estábamos muy preocupados con la posibilidad de que la erupción se produjera por encima del pueblo, en cualquier otro lugar de la Cumbre. Pero hasta en eso estuvo bien, vaya, porque donde reventó era un llano de malpaís, terreno de cultivo de poco interés”.

Gran acontecimiento

Durante el tiempo que duró la erupción, miles de personas presenciaron la actividad del volcán. Hubo días que visitaron Fuencaliente unas quince mil personas, pese a las dificultades que surgieron para viajar a la isla, pues tanto Trasmediterránea como Iberia mantuvieron, inexplicablemente, la programación habitual. Sin embargo, sería la compañía aérea Spantax la que contribuyó a facilitar el traslado gracias a sus vuelos chárter, sobrevolando la zona del volcán para especial deleite de los afortunados pasajeros. Desde el puerto palmero se organizaron varios viajes en los barcos de cabotaje, entre ellos el histórico Sancho II.

Se multiplicaron los programas informativos y las imágenes del volcán, asociadas a Fuencaliente, dieron la vuelta al mundo. Expertos geólogos, vulcanólogos y geógrafos -entre ellos José María Fuster, Telesforo Bravo, Alfredo Hernández Pacheco, Alfredo Aparicio Yagüe, Leoncio Afonso Pérez y su hijo Antonio, también geógrafo; Domingo Pliego Dóniz, Víctor Higes Rolando, Eduardo Martínez de Pisón y un joven Juan Carlos Carracedo- y algunos extranjeros, como el profesor Chalgneau, miembro del Laboratorio de gases del Centro Nacional de Investigaciones de Francia, estudiaron el fenómeno con detalle y llevaron un mensaje de paz y tranquilidad a los habitantes de Fuencaliente.

El volcán Teneguía y el faro de Fuencaliente, que sobrevivió a la erupción

La Guardia Civil instaló un puesto de control en Puente Roto (Villa de Mazo), ejerciendo un estricto control franqueando el paso de vehículos y personas, siendo necesario establecer un sentido único para el tráfico rodado. Al llegar a Fuencaliente, los visitantes se encontraron con una extraordinaria animación, que se hacía más intensa en los bares situados a lo largo de la carretera general, sobre todo en el Bar Parada, convertido en el cuartel general de los periodistas, mientras que las autoridades tomaron posesión del Ayuntamiento.

El gobernador civil, Antonio del Valle Menéndez, ingeniero de minas de profesión, manifestó que mantenía contacto telefónico frecuente con el ministro de la Gobernación, Tomás Garicano Goñi y que tanto el Jefe del Estado, general Franco, como el Príncipe Juan Carlos de Borbón, estaban informados de la evolución del acontecimiento y transmitían un mensaje de preocupación y afecto al pueblo fuencalentero en particular y al palmero en general.

El 6 de noviembre se produjo uno de los fenómenos más destacados de la erupción, al derrumbarse la gran masa de escorias y lavas acumuladas en torno al primer foco, originando una avalancha que se extendió rápidamente por la costa suroccidental de la Isla. Este cambio motivó, además, un espacio libre para las coladas lávicas, al tiempo que se produjo una notable actividad de fumarolas, formadas por una elevada proporción de óxido de carbono y otros gases tóxicos, actividad que se incrementó de modo considerable el día 7, lo mismo que en los cráteres.

La llegada de la lava al mar, un espectáculo impresionante

A partir del 16 de noviembre comenzó un período de descenso de la actividad del volcán. La relativa tranquilidad se intercaló con un comportamiento mixto, proyectando materiales piroclásticos y emitiendo abundantes volúmenes de magma fluido.

La erupción tuvo un período activo de 24 días, pues la plena actividad cesó el 18 de noviembre siguiente. Se calcula que el volcán arrojó a la superficie unos 40 millones de metros cúbicos de materiales magmáticos. Las lavas ocuparon una superficie de 2.135.000 metros cuadrados, de los cuales unos 290.000 metros cuadrados fueron ganados al mar.

La erupción del volcán Teneguía sólo causó un muerto en la persona de Juan Acosta Rodríguez, vecino de Las Indias, que falleció asfixiado en la zona conocida por Los Percheles, al inhalar una emanación de gases tóxicos. En la playa de Los Abadejos resultaron con síntomas de asfixia otras dos personas, una de las cuales incluso llegó a perder el conocimiento. Concluida la erupción, el volcán continuó siendo motivo de largas conversaciones en el pueblo de Fuencaliente y, en la actualidad, constituye uno de sus principales recursos turísticos.

Extracto del libro Los volcanes de La Palma, una aproximación histórica. [Juan Carlos Díaz Lorenzo, 2008]

Fotos: Archivos de Juan Carlos Díaz Lorenzo y Miguel Bravo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El presidente del Cabildo Insular de El Hierro, Alpidio Armas, afirma en unas declaraciones hechas a la Cadena Ser que recoge ACN Press y publica la edición digital de La Provincia, que así como los análisis de los científicos afirman que la erupción volcánica submarina en el Mar de las Calmas “está en periodo de finalización y no hay posibilidad de que se reactive”, ahora se ha abierto un nuevo frente en Frontera, del que se desconoce su evolución.

Y es que en el valle de El Golfo se están concentrando todos los movimientos sísmicos registrados en los últimos días y ahí está ahora el interés principal de los científicos, que mantienen, como se ha indicado, todo el operativo de despliegue técnico en la isla.

En la mañana de ayer saltó la alarma de que se habían producido cambios en la mancha volcánica que todavía persiste en el Mar de las Calmas. Un reconocimiento aéreo desde el helicóptero del Grupo de Emergencias y Salvamento (GES) del Gobierno de Canarias desmintió la noticia. “Este material parece ser una acumulación de partículas granulares, pudiéndose comprobar que la zona bajo el agua más cercana al material presenta mayor grado de turbulencia”, dice el informe remitido por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) a la dirección del PEVOLCA.

En rojo, la concentración de sismos registrados en 48 horas en El Hierro

Por lo que se refiere al número de sismos que se han producido en las últimas horas en EL Hierro, la red de vigilancia volcánica de seguimiento 24h del Instituto Geográfico Nacional, ha registrado y localizado 78 registros, uno de ellos levemente sentido en la zona epicentral. La máxima magnitud registrada en este periodo es de manitud 3.1.

La mayoría de los sismos se localizan en la zona del Golfo y a profundidades de alrededor de 20-25 km. Casi todos se encuentran situados en el mar y se alinean en dirección NNW-SSE.

La dirección del Plan de Protección Civil por Riesgo Volcánico (PEVOLCA) recuerda que se sigue en situación de semáforo amarillo en la isla de El Hierro y semáforo rojo, nivel 1, en La Restinga; así como que se mantiene la vigilancia sobre la evolución del proceso para advertir cualquier modificación que pudiese suponer algún riesgo.

Desde ayer se encuentra en la zona afectada por le erupción submarina el buque oceanográfico “Ramón Margalef”, del Instituto Español de Oceanografía, dando comienzo así a su primera campaña científica. Toma el relevo del buque “Profesor Ignacio Lozano”, que fue el primero en llegar a la isla cuando el fenómeno estaba en pleno auge.

Por lo que informa la página facebook de Actualidad Volcánica de Canarias (AVCAN), “viendo la gráfica de evolución de las profundidades de los sismos del mes de octubre, hay una cosa evidente que deciamos ayer: la actividad sismica se está volviendo a concentrar entre los 19 y 24 km, como antes de que hiciera erupción (día 10), lo que indica que ahí abajo hay “algo” que está a presión o presurizado (magma abriéndose camino) como antes de la erupción. En el mapa se observa que dicho “algo” se encuentra en el norte, bajo el mar en medio del valle del Golfo y no es otra cosa que un enjambre sismo-volcánico II… casi nada… veremos cómo evoluciona esto”.

Imagen: Instituto Geográfico Nacional (www.01.ign.es)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Los expertos, que son los que entienden de estas cosas, se muestran prudentes ante el aparente cese de la actividad eruptiva submarina en la isla de El Hierro. Lo que sí está claro es que ha perdido fuerza y que la situación ha cambiado considerablemente. Como dijeron Carmen López (IGN) y Joan Martí (CSIC), es probable que esta fase esté concluyendo a tenor de algunos parámetros, como la señal del tremor volcánico, que ha ido disminuyendo gradualmente; la deformación del terreno, que se ha estabilizado y la sismicidad.

De todos modos, el que el volcán se haya apaciguado no quiere decir que los científicos den por finalizado su trabajo. Todo lo contrario. Siguen muy de cerca su evolución hasta que se recuperen los valores estimados normales, es decir, los parámetros en los que la isla se encontraba antes del 19 de julio, cuando dieron comienzo los movimientos sísmicos que precedieron a la erupción volcánica submarina.

No se descarta, incluso, que el volcán se haya tomado un descanso y por ello Joan Martí se refiere a una erupción por fases, aunque en esta ocasión no hay indicios de que pudiera serlo. Habrá que esperar. De tal modo que las autoridades han dispuesto que los efectivos desplazados a la isla cuando todo parecía que la cosa iba a más, se quedarán todavía un tiempo más.

Un despacho de la agencia ACN Press informa de que hoy se ha sentido un movimiento sísmico de magnitud 2,6, a 24 kilómetros de profundidad, precedido de otros cuatro de magnitudf inferior a 1,8. Se localizó al noroeste de Frontera, en una zona de enjambre sísmico mar adentro en el centro del valle del Golfo. Los restantes han sido localizados a profundidades entre 17 y y 20 kilómetros.

La burbuja principal, en su pleno apogeo

Por lo que publica Actualidad Volcánica de Canarias (AVCAN) en su página web hacia las 20 h de hoy, “el buque oceanográfico que se encontraba cerca de La Restinga ha tenido que salir de la zona (ahora se acerca al puerto) ya que se ha vuelto a formar el remolino detectándose burbujeo y apareciendo en superficie material que no se ha podido recoger por razones de seguridad. Intentaremos ampliar la información pero, de momento, comentar que no se tienen evidencias de que esto suponga un peligro para la población. Permanecer atentos a las posibles comunicaciones de las autoridades”.

En estos días, la prensa digital canaria mantiene el interés informativo sobre el volcán de El Hierro. Leemos en La Provincia unas interesantes declaraciones del científico Ramón Ortiz (CSIC), en las que dice que la evacuación de La Restinga, el 11 de octubre, se realizó porque “la situación era crítica”, ya que no se sabía dónde se produciría la erupción, aunque se presumía cerca del citado pueblo pesquero.

Habló Ramón Ortiz con claridad meridiana, cuando dijo que “para enfrentarse a una crisis volcánica lo primero que hace falta es tener confianza en la persona que está al lado, porque de sus decisiones puede depender tu vida y la de mucha gente. Lo que está sobre la mesa es lo que está sobre la mesa. Esas cosas de que unos dicen que resulta que ha salido un ‘cuchuflú’, o que hay que poner un aparato cuadrado, o que tienen datos muy importantes, pero que no enseñan…”

Los datos en esta crisis son los que tienen el Instituto Geográfico Nacional y el CSIC, de ahí la importancia de que la población comprenda las decisiones que se han tomado. La vigilancia se mantendrá al menos durante un año. La mancha sobre la superficie marina, empujada por las corrientes marinas, amenaza la flora y la fauna del litoral insular. La comunidad científica considera que la mayor parte de los peces han muerto a causa de una despresurización repentina, aunque no descartan la intoxicación y el exceso de acidez del Ph en la zona de la mancha de azufre.

La Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias ha recomendado no consumir pescado ni bañarse en las zonas afectadas por la mancha. La autoridad competente mantiene la exclusión marítima y aérea sobre la zona, excepto para las naves de emergencia.

Tres días después en los que la tendencia es de retroceso de la actividad volcánica submarina, la oxigenación del aire y la disipación progresiva de la contaminación sobre las aguas de la zona afectada, ha permitido que los vecinos de La Restinga que lo deseen pueden volver a sus casas y negocios, aunque habrá un retén de seguridad.

El túnel de Los Roquillos, arteria vital entre Valverde y Frontera, se reabre con normalidad en horario diurno. La isla vuelve, poco a poco, a la normalidad. Tardará mucho tiempo todavía. Y arrastra unas pérdidas económicas importantes. “La catástrofe es de una gran magnitud”, dice el presidente del Cabildo Insular de El Hierro, Alpidio Armas. Hay promesas de ayudas. A ver si es verdad, porque en parte importante de la población reina el escepticismo.

Foto: Gelmert Finol / EFE 

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Pocas novedades, por el momento, en el proceso volcánico en la isla de El Hierro. Hasta el punto de que, salvo en los medios informativos del archipiélago canario, cuyas actualizaciones también han disminuido, a nivel nacional ha pasado a un segundo orden, en el mejor de los casos. Y es que el volcán se ha relajado y está en calma tensa –al menos eso dicen los científicos, que son los que saben- y desde ayer la espectacular burbuja que tanto llamaba la atención, ha desaparecido.

Del mismo modo que los sismógrafos detectan un tremor volcánico más atenuado y la deformación del terreno no ha progresado. Dicen, asimismo, que las emisiones de gases también disminuyeron durante el día, “aunque con algunos picos”, según leemos en Canarias 7. Las cámaras térmicas apenas han detectado calor bajo el agua, “una señal que el pasado lunes se había disparado”, dice la crónica de La Provincia.

La mancha volcánica invade el litoral del sur de El Hierro

Tal es el estado de la cuestión, que el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero –que ha tenido un considerable protagonismo mediático en este asunto- ha dicho hoy, en un despacho que recoge la agencia Europa Press, que los científicos estiman un plazo de 48 horas para saber si el proceso se ha paralizado o se reactiva. Pueden darse tres circunstancias: que se produzca el cierre de la fisura actual, que se abra otra nueva incluso en tierra o que se cierre para siempre.

El presidente dice que entiende la sensación de incertidumbre que viven los vecinos de La Restinga, a los que el pasado domingo se les aseguró que podrían volver a sus casas, pero un cambio en la dirección del viento llevó hasta la costa un fuerte olor a azufre, lo que ha provocado que se haya paralizado la autorización. El Gobierno de Canarias pagará el alquiler de las viviendas para aquellos vecinos de La Restinga que no quieran volver a sus casas por ahora. Habrá que esperar, pues,  a que se den las circunstancias favorables.

En todo caso, hay vecinos que sí están dispuestos a regresar y otros que no lo quieren hacer, sin saber cómo evoluciona el fenómeno. Hay otro inconveniente y es que las corrientes marinas han metido en el puerto de La Restinga la mancha volcánica que, aunque ha perdido intensidad, los técnicos no dan el visto bueno.

Ejemplo de las rocas expulsadas por la fisura volcánica submarina

El enviado especial de La Provincia, Pedro Guerra, nos obsequia hoy con una interesante crónica que titula “Los científicos aún no han detectado en El Hierro basalto, la lava del volcán canario”. También aparece publicada en el periódico La Opinión de Tenerife, por ser ambos medios propiedad de Prensa Canaria.

De la crónica de Pedro Guerra extraemos, por su interés, los siguientes párrafos:

“Después de un análisis preliminar de las bombas volcánicas que se han tomado como muestras en la mancha de azufre que bordea la isla del Meridiano desde el Mar de Las Calmas, en La Restinga, y que han provocado la muerte de numerosos peces de distintas especies, se tiene la certeza de que esas piedras, expulsadas a la superficie tras la emanación de gases, no son en ningún caso basalto, el material que se ha expulsado en el resto de erupciones canarias y que ha generado esos espectaculares paisajes de roca volcánica que se pueden ver en Lanzarote, La Palma e incluso en la misma isla de El Hierro, cuya última erupción se produjo hace más de doscientos años”.

“Según creen los científicos, el material que se ha recogido de la superficie marina y que ha aparecido del fondo a raíz de la existencia de la mancha de azufre que cubre el Mar de Las Calmas podría estar compuesto por un precipitado de minerales entre los que se encuentra el sílice, el aluminio y posiblemente el hierro. Se trata de unas rocas en forma de bomba que se han encontrado en superficie después de que, supuestamente, la fisura de la erupción submarina que se produce a unos ciento cincuenta metros de profundidad emanara gases que han generado que este material salga. Son una especie de roca totalmente negra en su parte exterior y blanquecina en su interior, que además se rompen al más mínimo contacto con una superficie sólida. La negrura del exterior de la piedra, según los científicos, supone que el material a estado expuesto a altas temperaturas y se ha quemado”.

“Teniendo en cuenta que la erupción de El Hierro supone el primer proceso volcánico que ocurre en las profundidades marinas en toda la historia de España (que se puede documentar), los científicos andan desconcertados ante la ausencia, por el momento, de restos de basalto, el detalle que indicaría claramente que desde el fondo de la tierra sale verdaderamente magma, como en anteriores ocasiones ha ocurrido en los procesos volcánicos de Canarias”.

La naturaleza de las rocas volcánicas no corresponde con el basalto

Vicente Pérez, enviado especial de Diario de Avisos, titula una de sus informaciones: “La acidez arrasa la fauna en la zona de El Hierro con más riqueza pesquera”. Y, entre otras cosas, escribe que “los gases y materiales arrojados por el volcán submarino han creado un ambiente inhabitable para la fauna en una amplia franja en la costa sur de El Hierro y en el Mar de Las Calmas, famoso por su biodiversidad y por su riqueza pesquera”.

Los investigadores de la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN), a bordo del buque Profesor Ignacio Lozano (del Instituto Canario de Ciencias de Mar) “han constatado en los últimos días que el medio marino se ha acidificado, matando por ello a los peces. De un PH básico de entre 8 y 8.2 se ha pasado a otro de entre 6.6 y 6.8, y eso es un cambio muy grande, hasta el punto de que con esas condiciones prácticamente es imposible la vida, porque es como arrojar bidones de lejía en el mar”, según explicaciones del coordinador científico del PLOCAN, Carlos Barreda.

Los peces muertos son sobre todo las especies bentónicas, es decir, aquellas ligadas al fondo marino: morenas, sargos, meros, abades, calamares, pulpos, peces trompeta o salemas. El resto de parámetros medidos por el PLOCAN no han sufrido cambios apreciables, como la temperatura o el oxígeno disuelto”.

En la página de Actualidad Volcánica de Canarias (AVCAN) en facebook, uno de sus miembros más activos, Enrique, escribe lo siguiente:

“Solo el Instituto Geográfico Nacional (IGN) tiene hoy en El Hierro a 35 personas dedicadas al seguimiento del fenómeno, pero a sus efectivos hay que sumar al personal sobre el terreno del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) y varias universidades, con especialistas que van desde la geología hasta el seguimiento de la fauna marina.

Sin embargo, las diferencias con el Teneguía son muchas: desde los primeros temblores, el CSIC y el IGN cuentan en El Hierro con todo tipo de equipos (nueve sismógrafos, cuatro inclinómetros, un gravímetro, ocho estaciones geoquímicas, cinco sensores GPS que detectan deformaciones milimétricas del terreno), a los que se van a sumar dos buques científicos.

A este equipamiento, que no se pone en el articulo habría que incluir los seis sensores GPS que tiene el INVOLCAN con la Universidad de Nagoya y las 5 estaciones geoquímicas de gases y las 2 estaciones físico-geoquímicas de agua instaladas por el INVOLCAN. Por otro lado se están haciendo termografías y análisis de S02 por COSPEC desde helicóptero por toda la Isla.

También están de última hora la estación de medida de la calidad del Aire que hoy está en la Restinga y los hidrófonos que han instalado en la zona de la Restinga y las cámaras de infrarrojos de vigilancia de evolución de la temperatura de la mancha en el mar.

Además se hacen campañas de emisión difusa de gases por toda la isla por los técnicos de INVOLCAN y el IGN. Por último a esto deberían añadir las instalaciones independientes que otras universidades y organismos hayan instalados.

Y todo esto que me hace pensar, con lo bien que irían muchos de esos datos, como por ejemplo la de los inclinómetros que permiten ver la evolución de la erupcion a la gente de a pie de forma más clara, ahora sólo contamos con un sismógrafo on line en la isla, datos de GPS, lista de sismos localizados y algunos datos puntuales.., esto es el Hierro… no Hawaii”.

Fotos: Gobierno de Canarias y TVAC / AVCAN

Juan Carlos Díaz Lorenzo

A las 22,20 h de hoy zarpó del puerto de Vigo el buque oceanográfico “Ramón Margalef”, en el comienzo de su histórico viaje a la isla de El Hierro, para intervenir en los aspectos científicos relacionados con la erupción submarina que acontece en dicha isla. A las 23,30 h el barco navega al rumbo 244 y una velocidad de 12,5 nudos, demorando el faro de Cabo Silleiro.

Por lo que nos informa nuestro estimado amigo y corresponsal en Vigo, Alfredo Campos Brandón, el citado buque estuvo durante la mañana con los trabajos de montaje del robot a bordo, ensayos de enganche del sistema de descuelgue del pescante y otros cometidos.

A primera hora de la tarde, en aguas de la ría de Vigo, arriaron el robot al fondo marino y a las 16 h salieron a probar todos los equipos en las proximidades de las Islas Cíes, lo que les llevó unas cuatro horas, aproximadamente.

El barco sale de su atraque en el puerto de Vigo para realizar pruebas

Visto de popa por la aleta de estribor

Tambor con el cable del winche para el izado del robot

El robot "Liropus 2000", instalado sobre la cubierta del barco

Aspecto de la cubierta principal del buque oceanográfico

Fotos: Alfredo Campos Brandón (alfysumundonaval.com)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Era cuestión de tiempo y de que la marea hiciera su trabajo. Y así ha sucedido. La mancha producida por la erupción volcánica submarina ha entrado hoy en el puerto de La Restinga y cubre una amplia superficie, como se puede apreciar en las fotografías que ha distribuido el Gobierno de Canarias.

Las imágenes han sido tomadas desde un helicóptero del Grupo de Emergencias y Salvamento (GES) y en ellas se aprecia, asimismo, que se reduce la diferencia de colores en las aguas donde está la erupción.

El fenómeno ha entrado en una fase de descanso. Es un compás de espera, pues aunque las burbujas en forma de círculos concéntricos que se posicionaban en superficie en una zona determinada han dejado de verse durante el día de hoy, parece indicar que el volcán se ha tomado un descanso, aunque hay que esperar para que los científicos comprueben si tales indicios se convierten en tendencia.

La mancha volcánica invade la orilla y el puerto de La Restinga

Por lo que informa Actualidad Volcánica de Canarias (AVCAN) en su página facebook (nota 268), “La actividad sísmica continúa moderada, con algunos sismos localizados de baja magnitud que aumentan en frecuencia y continuamos con una importante señal de tremor, estable y mantenido, tras el repunte de ayer noche, hoy ha bajado en amplitud hasta estabilizarse. La magnitud de los sismos entre 2.3 y 0.7. Nuevos sismos 4 +1 revisado. Profundidades a 15, 20, 21, 23 y 34km. Anteayer 12. Ayer 14. Hoy van 10. En total van 10.095 sismos localizados en El Hierro por el IGN desde las 9:00h del día 19 de Julio de 2011”.

Los vecinos de La Restinga no podrán acceder todavía a sus casas, debido, precisamente, a la invasión de la mancha volcánica en las aguas del interior del puerto y el olor a azufre que reina en el ambiente, que si bien no es nocivo, sí resulta incómodo y más para aquellas personas que tienen algún tipo de afección respiratoria o visual. No obstante, se informa que la calidad del aire es correcta tras la primera toma de datos, posiblemente debido al descenso de la actividad eruptiva que se ha producido en las últimas horas.

La decisión del PEVOLCA no ha gustado a algunos vecinos, que abandonaron la reunión celebrada esta tarde a poco de su comienzo, molestos porque aún no pueden regresar a sus viviendas. Dicen no entender el por qué de mantener dicha orden cuando se han producido algunos cambios que parecen indicar una disminución del proceso volcánico. Otros vecinos, sin embargo, tienen temor de lo que pueda suceder y por ello prefieren mantener la situación de desalojo en la que están, pese a las incomodidades. Más vale prevenir, por si acaso.

Por lo que se refiere al buque oceanográfico Ramón Margalef, a esta hora (21:50 h) sigue atracado en el puerto de Vigo, después de que haya estado realizando durante esta tarde algunos ejercicios en la ría viguesa. El barco está recién estrenado y ayer embarcó a bordo el robot “Liropus 2000”. En el muelle donde se encuentra atracado en este momento hay otros barcos oceanográficos españoles: “Intermares”, “Emma Bardán” y “Miguel Oliver”, según podemos comprobar a través del AIS. En el mejor de los casos, si sale esta noche, podría llegar a El Hierro el lunes próximo.

La mancha ha ido perdiendo el color más intenso de días pasados

Tiene una considerable anchura provocada por la emisión submarina y las mareas

Fotos: Gobierno de Canarias