Algo sucede en la isla de El Hierro

septiembre 24, 2011

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Desde mediados del pasado mes de julio se viene registrando un número muy elevado de sismos de baja intensidad y otros más notables en la isla de El Hierro. Hasta el momento se contabilizan más de 7.500 movimientos, cuyo origen, según apuntan los científicos, puede ser la existencia de una bolsa de magma fresco localizada a unos 12 kilómetros de profundidad.

De tal “enjambre sísmico”, un porcentaje muy elevado no han sido perceptibles para la población de la Isla del Meridiano, que sin embargo sabe de su existencia por las informaciones publicadas en la página web del Instituto Geográfico Nacional (IGN), en los foros científicos y en los medios de comunicación.

La detección de esta sucesión de sismos ha puesto en alerta a la comunidad científica y desde entonces técnicos del Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) y del IGN han ubicado instrumentación precisa para saber mejor qué es lo que está sucediendo. Para ello se trabaja en tres direcciones: la deformación del terreno a través de una red de estaciones GPS, la actividad sísmica con los sismógrafos y los gases volcánicos detectados mediante estaciones geoquímicas.

Localización del "enjambre sísmico" en la isla de El Hierro

Hasta el momento se han registrado datos anómalos en el “enjambre sísmico” y la deformación del terreno, pues los magmas relacionados con la isla de El Hierro se generan a una profundidad entre 16 y 29 kilómetros, mientras que la actividad anómala de movimientos de magma en la parte inferior de la corteza oceánica se localiza entre 10 y 12 kilómetros de profundidad.

Es posible que sea el indicio de una futura erupción volcánica o pueda estar relacionado con los movimientos tectónicos locales. Hay momentos en los que la actividad se vuelve más difusa, lo que indica una mayor componente tectónica y menos magmática, de ahí que, pese al elevado número de sismos, dicen los entendidos que se trata de un “proceso normal” en una zona volcánica activa, como es el Archipiélago Canario.

Los científicos hablan en estos momentos de una erupción poco probable, pero, obviamente, no es imposible. Lo cierto es que la intensidad de algunos movimientos ha ido subiendo y el viernes 23 de septiembre se produjo un sismo de magnitud 3 y con epicentro en el suroeste de la isla.

Panorámica del valle de El Golfo, municipio de Frontera

Se estima que a dicha profundidad se está produciendo un “proceso de ignición de roca fundida” y el movimiento de magma provoca sobrepresión sobre las rocas que lo encajan, lo cual rompe la bolsa y genera tal sismicidad, según opinión de Joan Martí, geólogo del CSIC y secretario general de la Asociación Internacional de Vulcanología.

A pesar de que aún no existe un peligro real de una erupción volcánica –y en ello coinciden dos científicos antagónicos, Juan Carlos Carracedo y Nemesio Pérez-, el Gobierno de Canarias cambió hoy de verde a amarillo el semáforo que se incluye en el plan de protección ante este tipo de circunstancias, a tenor de las variaciones sismo-volcánicas que se están produciendo principalmente en el valle de El Golfo, formado por un espectacular deslizamiento gravitacional. Es decir, El Hierro en alerta, lo que no quiere decir alarma.

Epicentros de gravedad de los sismos ponderándolos en función de la energía liberada

El color amarillo supone que la población debe prepararse caso de una evolución desfavorable del fenómeno. Por ello se les está informando de qué debe hacer en este caso y consiste, fundamentalmente, en estar pendientes de las instrucciones de las autoridades y de los medios de comunicación. Las autoridades, siguiendo las indicaciones de los técnicos, están atentas a cualquier indicio previo de una erupción volcánica, como el incremento de la magnitud de los seísmos o del dióxido de carbono.

La decisión es una consecuencia de lo establecido en el Plan Específico de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (PEVOLCA), considerando las conclusiones del comité científico, en las que tiene en cuenta los cambios apreciados en la energía sísmica liberada y en las deformaciones del terreno.

La naturaleza actuará como lo hace siempre y con cierta antelación sabremos si habrá o no erupción volcánica. Parece, a veces, que los mortales de estas islas nos olvidamos de que vivimos sobre volcanes. Sólo en el siglo XX se produjeron tres erupciones: una en Tenerife (1909) y dos en La Palma (1949 y 1971). En el caso concreto de El Hierro, y aunque no se han encontrado crónicas que lo atestigüen, algunos autores sostienen que la última erupción registrada en la isla más joven de Canarias se produjo en 1793.

Imágenes: Instituto Geográfico Nacional (IGN) y Actualidad Volcánica de Canarias (AVCAN)

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