Juan Carlos Díaz Lorenzo

Dos días después del terremoto de magnitud 9.0 en la escala de Richter y el tsunami consiguiente que ha devastado una parte del gran país nipón, dejando un paisaje desolador y un manto de muerte y destrucción a su paso, el volcán Shinmoedake entró de nuevo en erupción, con más violencia si cabe que sus episodios del mes de enero, pues las columnas de humo y cenizas han alzando alturas de cuatro mil metros.

Los expertos tratan de averiguar si el hecho tiene relación con el terremoto y el tsunami. El volcán se encuentra a una distancia de unos mil kilómetros al sur de la zona afectada. Lo cierto es que la reactivación eruptiva ha obligado a la evacuación de cientos de personas y los materiales incandescentes que arroja el cráter han alcanzado un radio de casi dos kilómetros y ha destrozado ventanas en varias localidades situadas a unos seis kilómetros. Las autoridades han restringido el acceso a las proximidades del volcán Shinmoedake, así como a los montes de Kirishima, y a una veintena de cráteres más existentes en la zona, como medida de prevención.

Después de 52 años de aparente tranquilidad, el volcán Shinmoedake, ubicado en la cordillera de Kirishima y próximo a la ciudad de Kagoshima, en la isla de Kyüshu (al sur del Japón), entró de nuevo en actividad desde el 26 de enero de 2011. En los primeros momentos, las autoridades evacuaron a 600 habitantes de la ciudad de Takaharu, situada a 1,4 kilómetros del volcán y los científicos responsables del Observatorio Meteorológico de Miyazaki recomendaron la evacuación de los habitantes de dicha ciudad, formada por unas 1.100 personas.

El volcán se eleva a una altura de 1.452 metros sobre el nivel del mar y forma parte de una zona sismológica y volcánica denominada Círculo de Fuego del Pacífico, donde se localizan numerosos cráteres en actividad, entre ellos el volcán Monte Unzen, que en su erupción de 1991 provocó la muerte de 43 personas.

Impresionante columna del volcán japonés Shinmoedake

Foto: Kyodo / Reuters

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