Juan Carlos Díaz Lorenzo 

En estos días asistimos sorprendidos al impacto que está causando la erupción del volcán Eyjafjalla, en Islandia, situado a unos 150 kilómetros al este de la capital del país, Reykjavik. La inmensa columna de humo, arrastrada por los vientos dominantes, ha provocado un caos en las comunicaciones aéreas de una parte importante de Europa, y también tiene su incidencia en el turismo de Canarias, con varios miles de pasajeros retenidos en los aeropuertos a la espera de que las condiciones mejoren para que puedan regresar a sus países de origen con las debidas garantías. 

El volcán está situado debajo del glaciar Eyjafjallajokull y desprende gigantescas columnas de humo desde que entró en erupción el 14 de abril. Los vulcanólogos no tienen una opinión común sobre la previsible duración de la erupción, pues se recuerda que la última vez que este volcán entró en actividad, a finales de 1821, registró una duración de unos 14 meses. Dicha erupción había estado precedida por otras dos con bastante distanciamiento cronológico: 1612 y c. 550. 

A pesar de la aparatosidad de la erupción, hasta ahora no se han registrado víctimas. Los planes de emergencia y evacuación, en un país tan acostumbrado a este tipo de situaciones, ha funcionado con notable precisión. Los científicos, además de vigilar las nubes de cenizas y las inundaciones derivadas del deshielo del glaciar, estudian el entorno por el riesgo de que entren en actividad otros volcanes, como el famoso Katla, en reposo desde 1918. 

La primera erupción comenzó el 20 de marzo de 2010 a unos ocho kilómetros al este del cráter del volcán, en la región de Fimmvörðuháls, donde es muy popular la práctica del senderismo. El 14 de abril, tras una breve pausa, comenzó una segunda erupción, localizada en el centro del glaciar, que causó el deshielo y las inundaciones en los ríos cercanos, entre ellos el río Markarfljot, provocando la evacuación de más 800 personas. 

Debido a que la actual erupción está localizada bajo el hielo glacial, la lava que expulsa ha sufrido un rápido enfriamiento que provoca la formación de pequeños fragmentos de vidrio que salen al exterior formando parte de la columna de cenizas que se extiende por un área de miles de kilómetros cuadrados, por lo que su presencia en las capas altas de la atmósfera es muy peligrosa para el tráfico aéreo, de ahí la decisión de diversos países de paralizar las operaciones hasta que el tiempo mejore. 

En la red circulan en estos días imágenes muy bellas e impresionantes de la erupción del volcán Eyjafjallajokull, de las cuales hemos seleccionado algunas, como testimonio de lo que acontece en las lejanas latitudes del país de Islandia, convertido, estos días, en noticia mundial de primer orden. 

La erupción del volcán Fimmvordauhals, a finales de marzo de 2010

La erupción del primer cráter, durante el día

Espectacular imagen de la columna de humo que brota del glaciar

La actividad eruptiva, impresionante, captada desde un avión

La gigantesca columna de humo está provocando el caos en el tráfico aéreo europeo

La actividad de la primera erupción nos ofreció imágenes como ésta

Los científicos no se ponen de acuerdo en la previsible actividad del volcán

S.H. Stefnisson captó esta imagen bellísima: el volcán en plenitud y la aurora boreal

Fotos: AP, Nordvulk, boston.com, Boaworm y Sigurour H. Stefnisson.

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